Trastorno Bipolar |
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“Las Dos Caras de la vida” El trastorno bipolar (TAB), es un trastorno del estado de ánimo; en el cuál, la persona afectada pasa de la alegría a la tristeza de una forma mucho más notable que aquellas personas que no están afectadas por el mismo. De este modo, presentan periodos repetidos de depresión o fases depresivas, alternados con periodos de gran euforia, conocidas también como fases maníacas. En la fase depresiva, el paciente puede experimentar multitud de síntomas, como puede ser: pérdida de la autoestima, ensimismamiento, sentimientos de desesperanza, minusvalía, culpabilidad excesiva o inapropiada, fatiga cursando con cansancio o aburrimiento que puede durar semanas o incluso meses, lentitud exagerada o inercia, somnolencia diurna persistente o insomnio, problemas de concentración, dificultad de toma de decisiones y confusión general enfermiza, pérdida del apetito y, por consiguiente, pérdida involuntaria del peso, pensamientos anormales acerca de la muerte, el suicidio, planificación del mismo o, incluso intentos de suicidio, disminución por intereses de la vida cotidiana y de los placeres producidos por las actividades que anteriormente les producía placer...etc. En las fases maníacas se pueden presentar síntomas como como pueden ser, entre otros: exaltación del estado de ánimo, aumento de actividades enfocadas hacia la realización de metas, siendo, en ocasiones metas irrealistas, ideas fugaces o pensamientos acelerados, alta autoestima, disminuye la necesidad de dormir, mayor agitación con periodos de logorrea, incremento de la actividad involuntaria, inquietud excesiva, aumento de peso, bajo control del temperamento, comportamientos irresponsables, hostilidad, aumento actividad sexual y social, excesivo y dañino compromiso en actividades placenteras que pueden provocar daños o consecuencias dolorosas (como, por ejemplo, consumir alcohol o drogas), existencia de delirios o creencias falsas, alucinaciones en las que, en ocasiones escuchan voces, se sienten amenazados...etc. No se conoce el origen de este trastorno, aunque se cree que puede ser debido a una alteración orgánica producido por un mal aprovechamiento de los Neurotransmisores cerebrales, en los que estarían relacionados la serotonina y la dopamina. Es considerado como un trastorno crónico, lo cual indica que no existe ningún tratamiento que consiga curarlo, pero, sí existen diversos tratamientos o técnicas para controlarlo y paliarlo, como pueden ser las técnicas psicológicas y farmacológicas, con la finalidad de estabilizar el estado de ánimo. Las técnicas psicológicas empleadas en estos casos, suelen ser la psicoeducación, terapias cognitivo conductuales, terapias interpersonales y, por último, terapias familiares. La técnica farmacológica se emplea, principalmente, en las fases de desequilibrio, empleando fármacos o productos farmacológicos, tales como: Litio, Ácido valproico, Olanzapina, Carbamacepina, Lamotrigina, etc. La meta del tratamiento es evitar las crisis y disminuir o eliminar síntomas sub-sindromáticos, aunque es recomendable el empleo de estos fármacos, se recomienda no abusar de ellos, ya que, frecuentemente presentan síntomas secundarios. |
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Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 18-10-2013
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