Intervención psicológica en reproducción asistida e infertilidad |
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La infertilidad es la incapacidad para llevar a cabo un embarazo. El ritmo de la pareja y la incorporación al trabajo de la mujer, retrasa la concepción, apareciendo obstáculos que producen impacto emocional. Para la mujer es un problema, ya que, a partir de los 35 años la reserva ovárica desciende y surge la imposibilidad de ser madre (trompas obstruidas, falta de ovarios...); sobe todo cuando no hay ni pruebas físicas, ni manifestaciones orgánicas. Cuando hay causas aparecen efectos psicológicos, visitas médicas, pérdida de la noción del tiempo, confusión y frustración, sensación de fracaso, fallan tratamientos, etc. Se acude al psicólogo para encontrar respuestas a sus dudas si la causa de la infertilidad es de origen desconocido. Aparece culpabilidad en la mujer, problemas de pareja, laborales, depresión social, fracasos anteriores, temor al dolor, divergencias, incertidumbre... El médico genera transferencia que crea confianza. La necesidad de saber despliega dos demandas: las que vienen del médico y del paciente, existiendo una serie de reglas psicoanalíticas, tanto a nivel de neutralidad ética y moral, como la abstinencia. Existe “demanda de saber” que la biología no responde y plantea enigmas cuando el cuerpo no funciona. Hay factores que causan infertilidad en la mujer: útero con mioma, cervix..., al igual que en el varón por malformaciones, mala o poca calidad de esperma...La pareja acude a clínicas de procreación asistida, donde se practican tratamientos médicos: inseminación artificial, FIV, punción fonicular, ICSI, preinplantación, donación de óvulos o semen, vitrificación. Todo ello bajo límites personales, legales, religiosos y éticos. Los donantes, deben tener de 18 a 35 años, no padecer enfermedades genéticas, ni de transmisión sexual y buena salud física y mental. Se realizan entrevistas psicológicas al donante y al psicólogo, al trabajar en equipo, con médicos, enfermeros, auxiliares y biólogos, orienta para mejorar la ansiedad del paciente, aporta información diagnóstica y planifica estrategia terapéutica con cada paciente, sin llegar a meterse en el trabajo del médico. El tratamiento debe ser individual y de pareja, realizando valoración psicológica de donantes de embriones, charlas informativas, asistencia prequirúrgica y postpunción, seguimiento post parto. En el caso de los donantes, se debe hacer un diagnóstico preventivo, tratamiento terapéutico asistencia prequirúrgica y postpunción. La intervención psicológica tiene como objetivo ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente y asegurar que comprendan las implicaciones de sus opciones de tratamiento, reciban apoyo emocional para enfrentarse saludablemente a las consecuencias de la sintomatología existente y a las consecuencias de la infertilidad. Para la mejora de los estados de ansiedad el tratamiento consistiría en: técnicas cognitivo conductuales de manejo de ansiedad, autocontrol, desensibilización sistemática y exposición o imaginación en vivo; técnicas de control de activación fisiológica y entrenamiento en la elicitación de la respuesta de relajación; entrenamiento en habilidades sociales, estrategias de comunicación social y técnicas de comportamiento asertivo; terapia de pareja y sexual y programación de actividades gratificantes. Para la intervención del estado de ánimo depresivo, se emplea: vivir el duelo (shock, enfado, negociación, desesperanza, aceptación, alternativas y esperanza); técnicas cognitivo conductuales; terapia centrada en soluciones; focalizar la atención en aspectos positivos y autoevaluación de los miembros de la pareja. Para los problemas de pareja, se debe: valorar los niveles de comunicación y estrategias de solución de conflictos y enseñar a exponer el dolor y las necesidades, escuchar y atender a las preocupaciones de la pareja y aceptar la experiencia del otro como válida sin intentar cambiarla. Para los pacientes que rechazan la ayuda, se debe hacer counseling o atención centrada en el paciente. Otro aspecto a tener en cuenta es que, la infertilidad, por lo general, tiene repercusiones diferentes en hombres que en mujeres, así como tampoco la posición sexuada en ambos casos, o el hecho de la paternidad/maternidad. |
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Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 20-09-2013
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