El Papel del Psicólogo en situación de Desastres, Emergencias y Catástrofes |
||
La Psicología en Emergencias y Desastres es una rama de la Psicología, orientada al estudio de las reacciones de individuos y grupos en el antes, durante y después de una situación de desastre o emergencia. El papel de los psicólogos en todo tipo de catástrofes y emergencias es vital para que las víctimas vuelvan a la normalidad en una situación lo menos traumática posible y que, de esta manera, se eviten las secuelas psicológicas en la medida de lo posible. Es decir, lo que se pretende con ello es prevenir, optimizar la alerta y reducir las respuestas disfuncionales durante el impacto del fenómeno, posibilitando la posterior rehabilitación y reconstrucción. En España el reconocimiento formal de la presencia del psicólogo en situaciones de catástrofe se produjo en 1996, tras el accidente de Biescas. Después se produjeron los accidentes de Banyoles, donde un barco en el que viajaban decenas de ancianos, se hundió en el lago y de Soria, donde varios adolescentes catalanes murieron al volcar el autocar en el que viajaban. Desde la perspectiva de la Salud Mental, las emergencias provocan una perturbación psicosocial que excede, en gran medida, la capacidad de resolución de la población afectada y es esperable un incremento de la morbilidad, incluyendo trastornos psíquicos. Las catástrofes son unos hechos inesperados, que poseen carácter urgente y causan impacto social sobre comunidades; implican peligro, duelos individuales y colectivos e influyen en la integridad psicológica de los afectados, sean ellos profesionales o víctimas (Peñate Quintana, 2005). El desastre es un acontecimiento peligroso que provoca una alteración de los sistemas estructurales que integran la sociedad, a nivel biológico y material (Fritz, 1961). Es un evento que ocurre de inmediato, de manera inesperada e incontrolada, cuya naturaleza es catastrófica e implica la pérdida o la amenaza de la vida o propiedad, perturba el sentido de la comunidad y genera consecuencias psicológicas negativas para los supervivientes (Gómez Jacinto, 1995). Los individuos y las comunidades afectadas por este fenómeno lo perciben como un evento estresante, como una situación que implica amenaza y conflicto, que conlleva una ruptura y modificación de la vida de los afectados y del equilibrio hombre-ambiente en una sociedad concreta (Lorenzo Ruiz, 2006). Por ello, el apoyo psicológico ante estas situaciones, que puede durar semanas o, incluso meses, tiene como objetivo que las víctimas afronten el proceso de duelo e integren esta nueva situación en la estructura de su vida diaria. Para ello, es fundamental que un equipo de respuesta psicosocial identifique las necesidades psicológicas y active redes de respuesta y apoyo social en coordinación con otros profesionales, como los pertenecientes a los equipos de salud física y mental y con los servicios sociales y voluntariado posible e ilesos de la comunidad afectada o leves, pues, para éstos sería también una forma adecuada de responder sin olvidar sus necesidades de supervivientes como individuos y de sus familiares. Ayudar al alivio y desahogo de los supervivientes es la primera atención psicológica que el profesional de la psicología debe aportar. Después tratar de identificar a los grupos con necesidades especiales (generalmente, suelen ser los niños, los ancianos, los minusválidos, enfermos mentales, etc.). Como breve resumen, se puede decir que siempre será necesario que la psicología y el psicólogo sepan dar cobertura a las necesidades básicas de: - Seguridad para la víctima y para los demás, sintiéndonos todos que estamos razonablemente protegidos de nosotros mismos, de otros y/ del ambiente. - Confianza en nosotros mismos y en los demás, en relación a seguir nuestro propio criterio y el de los demás dentro del orden y plan organizado. - Control de nosotros mismos y con los demás haciéndonos responsables de nuestras propias acciones y de la influencia que podemos ejercer sobre los demás con el debido respeto a sus valores humanos. - Estima de nosotros mismos y de los demás valorando lo que sentimos, pensamos y creemos, al mismo tiempo que sabemos valorar y no juzgar a los otros. - Intimidad con nosotros mismos y con los demás al sabernos conocer y aceptarnos en nuestros propios sentimientos y pensamientos y sabernos aceptados también, por los demás. |
||
|
Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 25-07-2013
archivado en Definiciones y Conceptos
|

