Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 24-05-2013 archivado en Síndromes

 
 
Sindrome de Münchhausen

 


El Sindrome de Münchhausen es un trastorno psicosomático que lleva a algunas mujeres a enfermar a sus propios niños para llamar la atención de terceras personas u obtener un beneficio personal. En este caso es conocido como Sindrome de Münchhausen por poder.

Las personas que padecen este síndrome, presentan una serie de desórdenes bastante comunes que, muchas veces, suelen pasar desapercibidos.

Los síntomas que se pueden presentar son:

- Los síntomas del niño no encajan en un cuadro clásico de enfermedad o no concuerdan entre sí.

- Los síntomas del niño mejoran en el hospital, pero, reaparecen en el hogar.

- El progenitor es "exageradamente atento" o "demasiado servicial".

- El progenitor, con frecuencia, está involucrado en un campo de atención médica, como la enfermería.

Una vez reconocido el síndrome, es necesario proteger al niño y retirarlo del cuidado directo de la madre o padre, a quien se le debe ofrecer ayuda más que acusarlo.

Dado que esta es una forma de maltrato infantil, se debe notificar del síndrome a las autoridades. Lo más probable es que se recomiende terapia psiquiátrica para el progenitor involucrado. Sin embargo, dado que este trastorno es raro, se conoce muy poco sobre el tratamiento efectivo.

Si en el síndrome de Münchausen se describe un cuadro de simulación de síntomas y signos para los adultos que fabrican o inventan enfermedades en ellos mismos, en el síndrome de Münchhausen por poderes es un tipo de maltrato infantil en el cual los progenitores fingen signos y síntomas y, por tanto, enfermedades y las atribuyen a sus hijos. Los hijos sirven así de intermediarios de los problemas de los padres, de aquí el nombre ‘por poderes’ .

También se puede caracterizar por los padecimientos a consecuencia de crear dolencias para asumir el papel de enfermo.

En este caso, el paciente crea y hasta se produce autolesiones para lograr unos síntomas físicos y/o psicológicos con conciencia de acción, pero forzado a ello por una impulsión relacionada a su necesidad de consideración por terceras personas de ser asistido/a.

Está registrado en el DSM-IV y en el CIE-10 como Trastorno facticio.

Es un trastorno en el que el enfermo finge síntomas de forma repetida y consistente, en ausencia de un trastorno, enfermedad o incapacidad somática o mental confirmados.

En el plano somático el enfermo puede producirse a sí mismo cortes o erosiones para sangrar o inyectarse a sí mismo sustancias tóxicas.

La simulación del dolor y la insistencia sobre el hecho de la presencia de sangre puede ser tan convincente y persistente que conduzca a investigaciones e intervenciones repetidas en varios hospitales o consultas diferentes, a pesar de la obtención de hallazgos negativos repetidos.


 
 
 
 
 
 
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