Consecuencias psicológicas de la crisis |
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La crisis económica por la que atravesamos en la actualidad, puede llegar a influir sobre las conductas, actitudes, emociones y expectativas de los ciudadanos y, recíprocamente, la manera como la percibimos e interpretamos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió de los efectos psicológicos de la crisis, materializados en el aumento de las enfermedades psicológicas. A lo largo del siglo XX las grandes crisis económicas se asociaron a repercusiones notables para la salud mental individual y colectiva. Por tanto, hay datos suficientes para sospechar que esta crisis puede afectar a la salud mental de las personas. Los niveles socioeconómico bajos y la pérdida de estatus socio-económico se asocian a peores autoevaluaciones de salud. Lo peor es la percepción de inseguridad, la anticipación ansiosa y pesimista del futuro, la rumiación de los problemas… que producen ansiedad e insomnio, los cuales, a su vez acaban generando síntomas depresivos y psicosomáticos. El mayor factor de riesgo para la salud emocional es la percepción subjetiva de disminución de apoyos percibidos: la creencia subjetiva de que, llegado el caso, no vas a disponer de apoyos externos para salir adelante. La crisis afecta a la estabilidad psicológica de las personas, de tal modo que, de inmediato se activa la idea de relación con la ansiedad o la depresión, entre otros efectos derivables de problemas económicos en las familias. En un primer momento, se vive la crisis con mucha incertidumbrese y se manifiesta no queriendo asumir la realidad, para después convertir sus posibles consecuencias en foco de atención, que se acompaña de la sensación de pérdida de control, tensión, miedo y estrés. Además, las decisiones se toman a corto plazo (efecto túnel). En su posible resolución puede aparecer el conflicto, dando lugar a la euforia (ya está resuelto) o el abatimiento (nunca se resolverá). En conclusión, cualquier crisis económica puede provocar ciertas reacciones emocionales, tales como: - Dificultad para conciliar el sueño y un insomnio creciente. - Miedo producido por la incertidumbre de no saber qué va a suceder ni cuándo acabará la situación. - Agotamiento. - Desmoronamiento, sobre todo por la ruptura de las expectativas (calidad de vida, bienestar…) - Rabia. - Sentimientos de injusticia o culpa. - Reacciones de supervivencia y pánico. - Reacciones de ajuste. Para solucionar los posibles desajustes emocionales producidos por la situación, se recomienda acudir a terapia psicológica que, puede ayudar a sobrellevar sentimientos de enojo, miedo, incertidumbre y ansieda. Se debe ayudar al paciente a hacer una valoración e interpretación realista de su situación, haciendo especial hincapié en las posibilidades de actuación y sus alternativas y asesorar sobre la consolidación de respuestas victimistas que no favorecen, ya que genera actitudes tendentes a la pasividad. Asimismo, se recomienda ayudar a controlar mejor los efectos psico-físicos del estrés producido por la crisis, mediante entrenamiento en relajación y visualización. |
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Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 13-12-2012
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