Ataque homicida o sÃndrome amok |
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En psiquiatrÃa, el ataque homicida o sÃndrome amok es un sÃndrome cultural, o sÃndrome ligado a la cultura, y consiste en una súbita y espontánea explosión de rabia salvaje, que hace que la persona afectada corra alocadamente o armada y ataque, hiera o mate indiscriminadamente a los seres vivos que aparezcan a su paso, hasta que el sujeto sea inmovilizado o se suicide. La definición fue dada a conocer por el psiquiatra estadounidense Joseph Westermeyer en 1972. Según los psiquiatras, el ataque homicida salvaje va precedido, por lo general, de un perÃodo de preocupación, pesadumbre y depresión moderada. Tras el ataque, la persona queda exhausta, a veces con una amnesia completa y finalmente acaba matándose. El término fue popularizado por los relatos coloniales de Rudyard Kipling. El trastorno de Amok es un fenómeno cultural que se ha descrito en algunas culturas, especialmente en la cultura malaya. El término "Amok" se refiere a un comportamiento impulsivo y violento que, a menudo se asocia con una explosión súbita de rabia y agresión. El nombre procede de la palabra malaya meng-âmok, que significa “atacar y matar con ira ciegaâ€. Es un trastorno muy poco común cuya principal caracterÃstica es la aparición de un brote de furia salvaje que induce al sujeto a un comportamiento asesino, provocando el asesinato o lesiones graves con intención de matar a todas las personas con las que se encuentre; este brote o episodio surge de forma aparentemente aleatoria, sin que exista ningún fenómeno que provoque el ataque. En la cultura malaya, el trastorno de Amok se ha descrito como un comportamiento que puede ser desencadenado por una variedad de factores, tales como: estrés emocional, vergüenza, humillación o frustración. El individuo afectado por este trastorno puede mostrar signos de tensión emocional e incluso puede actuar de manera impulsiva y violenta. Los sÃntomas que indican la posible presencia futura del trastorno de Amok pueden incluir una agitación inusual, irritabilidad, ansiedad, confusión, pérdida de control, además de presencia de una depresión moderada, aislamiento y un elevado nivel de fatiga. La persona afectada puede empezar a golpear objetos cercanos o a atacar a otras personas. En algunos casos, el trastorno de Amok puede ser letal, ya que el individuo se puede causar daño a sà mismo o a otros en su arrebato de violencia. Aunque el trastorno de Amok se ha descrito en algunas culturas, no se considera un diagnóstico médico oficial, ya que no está catalogado dentro de los trastornos en el DSM en cambio, los sÃntomas del trastorno de Amok se consideran un subtipo de otros trastornos mentales, como el trastorno explosivo intermitente. Es importante destacar que el comportamiento violento no es una caracterÃstica inherente de ninguna cultura, y que el trastorno de Amok no es común en todas las personas que pertenecen a la cultura malaya. Los factores que desencadenan el trastorno de Amok pueden variar de una persona a otra y pueden ser influenciados por factores psicológicos, sociales y culturales. Debido a que se trata de un fenómeno extremadamente poco prevalente y que además se caracteriza por ser súbito e inesperado, los únicos tratamientos inmediatos se basan en la contención fÃsica del paciente mientras dure el episodio, ya que el único objetivo es que nadie reciba daño, asà que castigos o cualquier acto de venganza serÃa poco recomendable. Sin embargo, es en el trabajo preventivo donde podrÃa encontrarse una mayor eficacia y se podrÃan evitar las masacres. El tratamiento de posibles condiciones psicológicas y sociales que puedan derivar en brotes de este tipo puede resultar esencial. Por tanto, es primordial el seguimiento de tratamientos psicológicos y farmacológicos. Imagen de portada por: Jessica Flavin from London area, England Creative Commons Attribution 2.0 |
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Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 10-03-2023 archivado en Trastornos de la personalidad
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