Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 29-01-2012 archivado en Definiciones y Conceptos

 
 
Altruismo

 


Se podría definir al altruismo como el comportamiento que aumenta las probabilidades de supervivencia de otros a costa de una reducción de las propias, así como también, al sacrificio personal por el beneficio de otros o la tendencia de hacer el bien a los demás, aún a costa del propio provecho

Sin embargo, este tipo de comportamiento suele ser gratificante para la persona que lo realiza, aunque suponga un esfuerzo sin la obtención de recompensas para quien ayuda.

Parece que el altruismo puro no existe, ya que la ayuda a los demás, nos genera motivaciones egoístas y, de una forma u otra siempre se espera una recompensa, bien extrínseca (material) o intrínseca (el simple hecho de sentirte bien por la conducta realizada). Que no seamos capaces de identificar la recompensa, como podrían ser las extrínsecas, no quiere decir que no exista.

Causas por las que nos sentimos motivados para ayudar a otros:

- Mecanismos de refuerzo positivo y aversivo:

Relacionado con el aprendizaje y el refuerzo, es decir, cuando una persona ayuda y obtiene resultados positivos, esa conducta queda reforzada, por lo que en futuras situaciones de ayuda, se volverá a repetir dicha conducta.

Sin embargo, el refuerzo aversivo o castigo (obtener consecuencias negativas de la conducta realizada), hará que, en situaciones similares, se tenga menos probabilidad de realizar la conducta de ayuda.

El aprendizaje social, según Bandura, afirma que el aprender la conducta de ayuda, tras haber observado que otros lo hacían (modelado) y que tenían consecuencias positivas ante esa acción, también es uno de los motivos por los cuales un individuo tiene tendencia a socorrer a otros.

Por tanto, el castigo, al producir un estado emocional negativo, será incompatible con la tendencia de ayuda, mientras que, el refuerzo positivo será un punto a favor.

- Factores emocionales:

Cuando vemos a alguien que necesita ayuda, se produce una activación emocional, pero la determinación de esa emoción dependerá de la atribución que nosotros hagamos de esa situación, es decir, las atribuciones influyen en las emociones y, por consiguiente en nuestra conducta.

Según Weiner (1980), si atribuimos el problema del otro a causas ajenas a su voluntad, su sufrimiento nos producirá una emoción positiva hacia él (empatía) que nos impulsará a la ayuda, pero, si le consideramos responsable de su comportamiento, sentiremos una emoción negativa (desprecio) que nos disminuirá la motivación para ayudar.

Según otros autores, hay otro tipo de emoción negativa que nos dirige a ser solidarios y, esta es la culpa. Se da cuando nos sentimos culpables hacia alguien, con el objetivo de restaurar nuestra imagen, así como conseguir nuestro propio alivio.

Otro modelo interesante es el de “activación coste - recompensa”, el cual postula, por una parte, que al ver el sufrimiento del otro, se activa una reacción empática en la que observamos una emoción desagradable para el otro y, esto nos motiva a reducirla. En segundo lugar hacemos una evaluación de los costes y recompensas y, tendemos a realizar la acción según las recompensas que obtengamos.

Estos dos modelos serían descritos desde una visión egoísta del individuo, donde se postula que las personas ayudan para liberarse de un estado emocional negativo o desagradable, para evitar un castigo u obtener recompensas personales.

Por otra parte, Batson (1991), argumentó que la motivación altruista conlleva sentimientos de empatía y defendió el modelo de “empatia-altruismo” (una persona que necesita ayuda, activa una emoción empática en nosotros que hace que sea reducida, no para aliviarnos a nosotros sino para reducir el dolor del otro).

- Normas personales y sociales:

Este punto hace referencia a las normas establecidas en la cultura y la sociedad y que nos impulsan a actuar de cierta manera, en funcuón de las reglas establecidas. Reglas implícitas que pasan de generación en generación mediante un proceso socializador (leyendas, cuentos, parábolas).

Las normas guían la conducta e indican lo que las personas deben hacer y lo que se espera de ellos.

Por otra parte, las normas de obligación moral o personales (Schwartz y Howard, 1984) serán también de gran influencia a la hora de ayudar. Las personas deciden cuándo y cómo deben ayudar, haciendo que los motivos entre unos y otros sean distintos. Si cada uno de nosotros consideramos apropiado socorrer en una situación concreta y no lo hacemos, al estar en desacuerdo con nuestros pensamientos y con nuestra responsabilidad social nos sentiremos mal, por lo tanto, tenderemos a reducir esta sensación con una conducta solidaria.



 
 
 
 
 
 
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