Publicado en apoyo psicológico por: Jose Antonio el 29-05-2014 archivado en Definiciones y Conceptos

 
 
Efectos Psicológicos del verano

 
 

 


Por lo general, el verano tiene efectos en la población, tanto positivos, como negativos, entre los positivos se encuentra la cantidad de sol que recibe nuestras retinas, a mayor sol mayor cantidad de endorfinas (sustancias que nos hacen sentir bien), también la percepción de que las cosas están cambiando y que avanzamos en el tiempo (esto se vuelve importante cuando trazamos metas y objetivos).

Según algunos investigadores el verano tiene más efectos psicológicos positivos que negativos.

La Primavera y el Verano conlleva más beneficios psicológicos, ya que significa tiempo de renovación no sólo en la naturaleza, sino también para los seres humanos. Esta época favorece el vivir intensamente, así como aumenta la alegría y la sensación de libertad.

En cuanto a los efectos negativos, tenemos que muchas personas con depresión agudizan sus síntomas. Las personas que padecen de depresión leve o media resienten el cambio de horario. Aunque tener una mayor exposición a la luz solar ayuda a aliviar los síntomas de la depresión hasta que ya no son evidentes.

Además, también existen personas que pueden tener la sensación de levantarse más temprano y descansar menos, a pesar de que existen otros síntomas negativos, aun no se han relacionado del todo con el cambio de horario.

Por regla general, la mayor parte de las personas se adaptan al clima en el que viven. No obstante, los problemas surgen cuando se cambia de manera abrupta de un lugar de clima frío a otro de clima caliente.

Ese cambio de temperatura del ambiente afecta psicológicamente a la persona y hace que se sienta más incomoda. Esa incomodidad va a incluir desde síntomas típicamente físicos, como puede ser el cansancio, cambios en la tensión arterial.
La persona cuando está en una situación de cambio de menor a mayor temperatura, suele desarrollar síntomas típicos de la ansiedad: está más irritable y agresiva, se siente más inquieta, está físicamente más incómoda, tiene más dificultades para concentrarse, es decir, que de alguna manera, la persona se siente desde el punto de vista psicológico, disminuida.


Como medidas preventivas para evitar los efectos nocivos de las altas temperaturas, se recomienda no estar en la calle en las horas más calurosas, evitar la incidencia directa del sol, beber mucho líquido para no deshidratarse, salir en las horas en las que la luz solar es menos intensa y sobre todo, intentar tomarse las cosas con un poco más de calma, ya que de lo contrario, va a ser mucho más fácil que se acaben desarrollando conductas de mayor agresividad.



 
 
 
 
 
 
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