Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 19-12-2013 archivado en Definiciones y Conceptos

 
 
Psicología y Navidad

 


La Navidad es uno de los momento del año que mayor carga afectiva nos proyecta y la intensidad de las emociones se intensifica, es decir, puede evocar sentimientos de alegría o momentos de tristeza y soledad que evocan recuerdos o amarguras del pasado dormidas el resto del año.

Durante la Navidad, las emociones negativas, es decir, la tristeza, suelen ser debido a la ausencia de los seres queridos, los recuerdos y la soledad.

En esta época, cobra especial importancia la ausencia de algunos seres queridos, bien por estar fallecidos o, por el hecho de que se encuentran lejos en estas fechas tan señaladas. También la ausencia de la pareja: viudedad, separación o divorcio son determinantes en el abatimiento y la depresión.

Además de lo anteriormente remarcado, la Navidad es una fecha en la cual los recuerdos están a flor de piel, ya que este festivo presenta un carácter familiar, es capaz de arrancar del subconsciente sentimientos muy complejos. Revive la felicidad de la infancia, pero también las frustraciones y traumas. Si esos sentimientos vienen acompañados de odio, rencor o culpabilidad, pueden llegar a alterar el humor.

Con respecto a la soledad, se puede decir que, es el peor enemigo de muchas personas y, es aconsejable que en estos días olviden los conflictos, se sentirían mejor y harían más felices a los demás.

Además de la soledad referente al hecho de creer que se está solo pero rodeado de familia y seres queridos; es decir, una soledad en compañía. También se puede dar la posibilidad de pasar estas fechas totalmente en soledad, bien por el hecho de no disponer de familia, de que se encuentre lejos o, simplemente por mala relación en el ámbito familiar, lo cual puede conllevar tristeza, sentimientos de culpa, etc.

Por este motivo, se recomienda integrarse en las fiestas, puesto que puede animar a cuidar más tu aspecto y los pequeños detalles o a preparar una cena con ilusión y sobre todo es un antídoto contra los pensamientos depresivos. Si los miembros de la familia están lejos, se puede viajar para pasar estas fechas junto a ellos.

Para alejar esa tristeza, se debe desterrar cualquier pensamiento negativo. Para ello, se puede cambiar de inmediato los pensamientos negativos por otros que evoquen alegría y traigan a la mente buenos recuerdos, proyectos e ilusiones.

La ausencia de seres amados, la visita de algún miembro de la familia no querido o el reencuentro con parientes poco apreciados, son algunas de las situaciones más comunes que generan tensiones en estos días tan especiales por la carga cultural, emocional, psicológica y social que encierra la celebración de la Navidad.

Ana Berástegui Pedro-Viejo, investigadora del Instituto Universitario de la Familia de la Universidad Pontificia Comillas, enumera tres tipos de conflictos familiares en estas fechas:

•Los conflictos permanentes: presentes durante el resto del año pero que entran en contraste con lo esperado de estas fechas. Por lo general, en Navidad se vive con mayor intensidad y dolor lo que en otro tiempo se considera un enfrentamiento cotidiano.

•Conflictos propios de estas fechas: dado que los festejos navideños enfrentan a todas las familias a una serie de tareas y decisiones que también pueden resultar complejas, relacionadas con el lugar donde juntarse para comer y cenar, quiénes serán los invitados, qué regalos se deben comprar o quiénes se encargarán del cuidado de los niños.

•Conflictos profundos: presentes en todas las familias y que brotan estos días por el mayor tiempo de los miembros para estar juntos. Estos problemas, vigentes durante el resto del año, no se manifiestan o se hacen conscientes en otros momentos.

La investigadora sostiene que los principales problemas en estas fechas están muy relacionados con la familia. Al fin y al cabo, las familias crean su propia cultura, sus propias costumbres y sus propios ritos que, en Navidad, entran en conflicto con las culturas familiares de origen. Las demandas afectivas de todos (padres, hijos y abuelos), pueden dificultar mucho la toma de decisiones y el bienestar de la familia.

Otro tipo de cuestiones tienen que ver con la toma de decisiones económicas, constata Berástegui. "La Navidad enfrenta a las familias a muchos gastos excepcionales y las dificultades económicas o los diferentes criterios de decisión en estos temas pueden incidir en un aumento de la conflictividad. También se encuentran en esta situación los adolescentes que ponen en cuestión las tradiciones familiares de sus padres".

 
 
 
 
 
 
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