Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 28-12-2011 archivado en Definiciones y Conceptos

 
 
Sexualidad en enfermos de cáncer

 


El cáncer es considerado por la sociedad, como una sentencia de muerte. A ello hay que agregarle, el temor al sufrimiento y al deterioro físico. Estos prejuicios traen la idea de que, ocuparse de la sexualidad del paciente con cáncer, sea impropio e inadecuado.

Esto es de tal forma así, y está tan profundamente arraigado, que salvo en casos muy específicos como en el cáncer de próstata o el de vulva, es muy difícil que el tema sea abordado, siquiera por el médico tratante y, menos aún, por los pacientes.

Es frecuente creer que la actividad sexual puede llegar a producir daño al paciente, contagiar a la pareja, e incluso interferir con el tratamiento. La capacidad de seducción del paciente con cáncer se ve disminuida por los cambios que produce la enfermedad en alguna de sus etapas, o por las diversas terapéuticas que son utilizadas.

Las lesiones de piel, la alopecia, las mutilaciones, las variaciones en el peso, no sólo afectan la imagen corporal, sino que además fomentan la inseguridad y deterioran la autoestima, generando importantes inhibiciones en la conducta sexual del enfermo. Por ello, uno de los aspectos más importantes en la restauración de la Calidad de Vida del paciente es la "rehabilitación" de su vida sexual.

El ciclo de la respuesta sexual puede ser dañado en cualquiera de sus etapas: Deseo, Excitación y Orgasmo. Esto es debido a la interacción existente entre los factores psicológicos disparados por el Diagnóstico, y las alteraciones de la enfermedad y sus tratamientos llegan a producir en la estructura hormonal, vascular y neurológica, constituyentes de la respuesta sexual.

No debemos dejar de tener en cuenta, que no es posible comprender la conducta sexual de un paciente, sin conocer y evaluar su historia personal y su sexualidad previa al Diagnóstico de la enfermedad, como también su relación de pareja y las características particulares de la misma.

Tal como ocurre en la mayoría de los enfermos crónicos graves, el deseo sexual tiende a decrecer en todos aquellos pacientes con cáncer de larga evolución. Esta pérdida de interés, suele estar directamente relacionada con el agobio que produce la prolongada afectación de la autonomía y de la libertad de acción, como una lógica consecuencia del simple hecho de estar enfermo durante mucho tiempo.
Contribuyen también, la desvitalización progresiva de estos pacientes y la circunstancia de que a medida que el tiempo transcurre, la enfermedad se convierte en el centro de atención, alrededor del cual giran el paciente, la familia e incluso el Equipo Médico, poniendo en evidencia el progresivo desinterés hacia otros aspectos de la cotidianeidad, que alguna vez fueron placenteros, entre ellos el deseo y el goce sexual.

Otra posibilidad reside, en que este síntoma sea secundario a los diversos tratamientos, a los que están expuestos, como la Quimioterapia, la Radioterapia, o el uso prolongado de Tranquilizantes, Analgésicos Opiáceos y Antieméticos. La Excitación, que está representada en lo somático, por la erección en el hombre y la lubricación vaginal en la mujer, se encontrará afectada en todos aquellos enfermos que han pasado por Tratamientos Quirúrgicos y Radioterápicos, que lesionaron las estructuras biológicas correspondientes, sobre todo si el daño es severo.

En cuanto a la capacidad eyaculatoria, con los tratamientos oncológicos habituales, presenta menos compromiso biológico, debido a que el plexo nervioso interviniente (Nervio Pudendo), casi no es afectado o es afectado menos frecuentemente, debido a su localización anatómica, que los plexos implicados en la excitación.

Existe descripción de pacientes penectomizados, capaces de eyacular a través de una uretrostomía perineal. Debemos remarcar que, la Eyaculación Retardada o Ausente es, en general, secundaria a Tratamientos Quirúrgicos o Farmacológicos. Rara vez aparecerá sin estar determinada por una causa orgánica.

En cuanto a la falta de capacidad orgásmica es la Disfunción Sexual más frecuente entre las mujeres de la población general. Los pacientes oncológicos tanto varones como mujeres pueden presentar Anorgasmia Secundaria.

De cualquier forma no se le debe restar importancia al factor psicológico, no sólo en la Respuesta Sexual Femenina, con la que se lo ha relacionado tradicionalmente, sino también con la masculina, ya que es un hecho comprobado que algunos pacientes varones experimentan dificultades sexuales después de procedimientos quirúrgicos que realmente no afectaron en lo más mínimo el sustrato biológico de la respuesta sexual, como ocurre en las reparaciones de la Hernia Inguinal. Es un hecho que, en los hombres jóvenes, la infertilidad post Quimioterapia o Radioterapia, llega a producir inhibición del deseo sexual por distrés Psicológico, aún cuando no hubiere afectación hormonal. En los pacientes oncológicos varones, la pérdida de la función sexual originada por determinados tratamientos, se asocia a las dificultades que los mismos suelen generar en el área laboral y son vivenciadas como trastornos que afectan a la propia masculinidad.

También es sabido que la Disfunción Sexual y la infelicidad conyugal están frecuentemente asociadas. Pero si bien esto es cierto, debemos acordar que cuando las parejas están sólidamente relacionadas, el Diagnóstico de Cáncer no las afecta ni las erosiona de la misma forma, como en aquellos casos, en los cuales la existencia de conflictos previos, aumenta la vulnerabilidad y favorece el distrés Matrimonial. Las disfunciones sexuales, salvo la eyaculación precoz, se incrementan claramente, después del diagnóstico de cáncer. Sin embargo se acepta que es improbable que la Enfermedad por sí sola afecte la función sexual, salvo en casos muy específicos o en estadíos sumamente avanzados.

En síntesis, los Trastornos de la Conducta Sexual del Paciente Oncológico, dependerán de numerosos factores, entre ellos, el estadío y localización del Cáncer, el tipo de tratamiento realizado, el momento evolutivo de la enfermedad, el grado del deterioro físico que la misma haya producido y los Trastornos Afectivos que cada enfermo pueda padecer, como ansiedad, depresión, delirio.

 
 
 
 
 
 
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