Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 09-12-2011 archivado en Definiciones y Conceptos

 
 
Emociones en personas diagnosticadas de enfermedades crónicas

 


El momento del diagnóstico es una etapa de incertidumbre que crea sufrimiento emocional en el individuo, porque ocasiona una interrupción en la vida cotidiana.

El paciente se pude sentir bloqueado e incapaz de tomar decisiones, ya que aparece angustia y ansiedad que repercuten en su funcionamiento normal.

- Miedo:
No sólo a la propia enfermedad, sino también a la situación familiar, al futuro, a lo desconocido y a la muerte. Por tanto, debe compartir sus miedos con el médico o equipo interdisciplinario, ya que es la mejor fuente de información y, por tanto, menos miedo tendrá y afrontará mejor su tratamiento.

- Negación:
Es un mecanismo de defensa que surge como consecuencia del miedo y se expresa por no querer saber nada de la enfermedad y no querer hablar de ella. Esto también surge en la familia o en los amigos, quitándole importancia a los síntomas y emociones que presenta el enfermo o evitando hablar del tema.
Por tanto, se debe comunicar el deseo de hablar honestamente, enfrentarse a la realidad, ya que, cuanto más comunicación, mejor será la relación.

- Rabia:
La rabia y el enfado pueden recaer sobre las personas más cercanas y, éstas, no se deben tomar esta reacción como un ataque personal, sino como una reacción al diagnóstico. Por ello, el paciente debe explicar lo que siente cuando esté más tranquilo. Si sufre un gran esfuerzo al hablar de su enfermedad o sus sentimientos a la familia o personas de confianza, se debe buscar apoyo en el profesional para buscar ayuda y orientación.

- Sentimientos de culpabilidad:
En muchos casos, la persona analiza y crea sus propias ideas sobre la causa que originó su enfermedad, pensando que es un castigo por algo que hizo en el pasado. Se debe hacer especial hincapié en que no es ningún castigo, ya que si el paciente se siente culpable de haber desarrollado esta enfermedad, el proceso de enfrentarse a ella será mucho más difícil.

- Ansiedad:
Es una reacción normal que experimenta el paciente ante el diagnóstico y el tratamiento. Puede aumentar la sensación de dolor, causar vómitos y náuseas, alterar el ritmo de sueño y, por tanto, interferir con la calidad de vida del paciente y de su familiar. Es aconsejable realizar ejercicios de relajación, escuchar música, realizar actividades placenteras y comunicarse con amigos y familiares.

- Aislamiento:
Los pacientes pueden llegar a pensar que sus familiares y amigos se alejan de él al conocer el diagnóstico. Otras veces el mismo paciente se encierra en sí mismo. Ambas situaciones son difíciles y duras, ya que les impide compartir estos momentos difíciles con el paciente, quien puede suavizar la situación trasmitiendo a quienes le rodean su deseo de hablar del tema en otro momento.

- Dependencia:
Algunos adultos pueden delegar todas las responsabilidades en las personas más cercanas, dejando entrever que no pueden afrontar los problemas por sí solos. Es conveniente que la familia se muestre firme y que el paciente siga asumiendo algunas de las responsabilidades anteriores. Los pacientes necesitan ayuda, amor y comprensión, pero, no necesitan compasión, ni sentirse inútiles.

- Depresión frente a tristeza:
Tanto los pacientes, como los familiares, se encuentran tristes ante este diagnóstico, ya que surgen cambios en los hábitos cotidianos durante el proceso de la enfermedad, así como por la incertidumbre del futuro. La depresión no afecta a todos los pacientes, simplemente se puede encontrar apenados, preocupados y tristes después de escuchar el diagnóstico o durante el tratamiento, pero disminuye a medida que la persona acepta el diagnóstico.

- Adaptación al diagnóstico:
Es bueno que los pacientes recuerden que, a parte de la curación, el objetivo es que gocen de la mejor calidad de vida posible. Un estado emocional estable ayuda a mejorar la calidad de vida y a colaborar de forma activa con el tratamiento. Los mejores signos de que existe una buena adaptación al diagnóstico son, la capacidad de mantenerse activo en las tareas diarias y en el trabajo y la capacidad de continuar ejerciendo como padres, cónyuges y trabajadores. El apoyo psicológico ofrecido por un profesional siempre mejora la calidad de vida durante el tratamiento.

Es preocupante si aparecen los siguientes signos de alarma:
.Desesperanza
.Tristeza excesiva
.Pérdida de interés por las actividades habituales .Deseo constante de aislarse socialmente .Alteraciones de sueño
.Irritabilidad
.Falta de interés sexual
.Abuso de drogas y/o alcohol
.Sentimientos de culpa.

El tiempo que cada persona necesita para asimilar el diagnóstico es variable, ya que, quienes le rodean piensan que son demasiado frágiles para comunicarles el diagnóstico; pero, lo cierto es que las personas somos tremendamente resistente antes estas situaciones.

 
 
 
 
 
 
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