Publicado en apoyo psicológico por: Gemma Asarbai el 11-03-2012 archivado en Definiciones y Conceptos

 
 
¿Qué es el Alzheimer?

 


El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales. En la actualidad es la demencia más común.

La demencia, se considera a la pérdida irreversible de las capacidades intelectuales, incluyendo la memoria, la capacidad de expresarse y comunicarse adecuadamente, de organizar la vida cotidiana y de llevar una vida familiar, laboral y social autónoma. Conduce a un estado de dependencia total y finalmente, a la muerte.

Cuando comienzan los trastornos de memoria, puede haber otras causas y muchas de ellas son tratables: depresión, medicamentos, tóxicos, enfermedades que afectan al Sistema Nervioso Central, etc.

Cuando se ha detectado y se está seguro del diagnóstico, el profesional recomendará el tratamiento adecuado. En el tratamiento de un enfermo de Alzheimer, se deben establecer dos líneas que se complementan:

- El tratamiento farmacológico.

- El tratamiento no farmacológico.

El tratamiento farmacológico consiste en una serie de fármacos que el especialista receta, dependiendo del paciente y de la evolución de la enfermedad.

El tratamiento no farmacológico, consiste en un tratamiento multidisciplinar, en el cual se debe abarcar, tanto la atención al paciente, como a sus cuidadores y/o familiares. Respecto al paciente, sobre todo, en las fases leves y moderadas de la enfermedad, se debe realizar tratamiento de estimulación cognitiva y física para intentar retrasar lo máximo posible la evolución de la misma.

Esta enfermedad se presenta de la siguiente manera: al envejecer, la mayoría de las personas son conscientes de que necesitan más tiempo en procesar información y que tienen problemas para recordar ciertas cosas. Sin embargo, la pérdida de memoria severa, la confusión y otros cambios mayores en la función de la mente, no son una forma normal del envejecimiento.

No hay una línea clara que separa los cambios normales de las señales de advertencia. Se debe acudir a un especialista, ya que un diagnóstico temprano de Alzheimer o de otra enfermedad relacionada con la demencia, es un paso importante en recibir tratamiento, cuidado y servicios de apoyo.

El Alzheimer incluye, no sólo la pérdida de memoria, sino, poco a poco, dificultad para desempeñar tareas habituales, problemas del lenguaje, desorientación de tiempo y lugar, falta de buen juicio, dificultades en realizar tareas mentales, colocación de objetos fuera de lugar, cambios de humor o comportamiento, cambios en la personalidad y pérdida de iniciativa, entre otros.

En la enfermedad de Alzheimer, influyen tanto los factores genéticos, los factores demográficos y los antecedentes médicos.

Factores:

Factores genéticos

- Historia familiar: un familiar cercano (padre o hermano) que haya padecido la enfermedad de Alzheimer, constituye un factor de riesgo.

- Mutaciones causales: poseer una mutación es causa suficiente para desarrollar la enfermedad y ésta será de inicio precoz. Estas mutaciones, que sólo representan el 1% de los casos, pueden situarse en:
Gen de la proteína precursora del amiloide (APP), Gen de la presenilina 1 (PS1), Gen de la presenilina 2 (PS2)

- Genotipo APOE: La proteína APOE puede presentarse de 3 formas distintas (ApoE-e 2, ApoE-e 3, ApoE-e 4). La ApoE-e 4 constituye un factor de riesgo, que en este caso será de inicio tardío.

- Síndrome de Down: existe una relación clara entre el síndrome de Down y la enfermedad de Alzheimer. Estas personas muestran a los 40-50 años lesiones características de la enfermedad.

Factores demográficos

- Edad: es el principal factor de riesgo para la aparición de la enfermedad. A partir de los 65 años la EA aumenta exponencialmente, duplicándose cada cinco años.

- Género: las mujeres presentan una mayor incidencia. Etnia y nacionalidad: varía entre regiones y sociedades

- Nutricionales: las dietas hipercalóricas y las ricas en ácidos grasos saturados, la obesidad y la ingesta excesiva de alcohol suponen un factor de riesgo.

- Medio rural: el pertenecer a familias con condiciones poco favorables, económicas, sanitarias, nutricionales, etc., puede favorecer a que la educación y maduración cerebral sea menor, limitándose por ello la reserva cerebral.

- Actitud existencial: las personas con tendencia al optimismo presentan un menor riesgo.

Antecedentes médicos

- Depresión: puede manifestarse en forma de demencia y puede ser uno de los primeros síntomas de la enfermedad.

- Menopausia, andropausia: está demostrado que el uso de terapias hormonales sustitutivas en mujeres previene ante el riesgo de padecer la enfermedad.

- Hipertensión arterial e hipercolesterolemia: ambos son factores de riesgo, porque pueden producir lesiones cerebrales vasculares.

- Hiperhomocisteinemia, deficiencia en vitamina B12 y folatos.

- Toxicoambientales: distintos productos tóxicos pueden contribuir a la aparición de la enfermedad, tabaco, insecticidas, fertilizantes, etc.

Tratamiento Psicológico en Demencias y Alzheimer:

Como ya se ha comentado con anteriodidad, además del tratamiento farmacológico, siempre es aconsejable acompañarlo del no farmacológico.

La intervención psicológica que se realiza en pacientes con demencia es amplia y depende del estudio individualizado que se realiza, pero, en líneas generales, el tratamiento se basa en:

- Creación de un ambiente seguro que prevenga posibles caídas o pérdidas de peso por la falta de una adecuada alimentación.

- Enriquecimiento ambiental dirigido a una estimulación sensorial como la musicoterapia que va a mejorar el humor, el habla, los procesos mentales, etc.

- Mantenimiento en las actividades diarias que pueden ir desde coger el autobús hasta mantener una adecuada higiene personal.

- Ayudas dirigidas a la mejora de la memoria, como la colocación de fotografías de familiares, claves para recordar, dialogar sobre fotografías del pasado, etc.

- Establecer actividades para preservar las funciones mentales, como leer el periódico, escuchar la radio, realizar trabajos domésticos, etc.

- Intervención en otros problemas adicionales: regulación del sueño, depresión, alteraciones del lenguaje, problemas de movilidad, etc.

Debido al importante desgaste psicológico que implica el cuidado de un enfermo de Alzheimer, el tratamiento psicológico debe incluir apoyo y asesoramiento a los familiares que asumen el cuidado de estas personas.

 
 
 
 
 
 
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